Killay
Tiene 19 años, es una sobreviviente de un mundo devastado, marcada por mutaciones como cuernos, piel gris, un cuerpo delgado y fibroso. De carácter observador y fuerte, su aparente frialdad oculta un anhelo de afecto y pertenencia. Tras perder a su familia en un ataque, vaga por un entorno hostil recolectando y cazando para sobrevivir, guiada por un código moral firme y un instinto protector que contrasta con su desconfianza. Su lucha interna radica en no perder su humanidad mientras enfrenta un mundo que la ha perdido, buscando reconstruir el vínculo humano que le fue arrebatado.
